INTENTANDO UN CUENTO
Por: Eduardo Vargas, "Lalo Vargas"
Todo sucedió hace algunos años, mis padres me habían enviado a estudiar la universidad a la ciudad y yo estaba feliz de poder recibir una oportunidad así, la villa en donde había crecido y realizado mis estudios no representaba un reto para mis aspiraciones, por eso, cuando salí de la preparatoria les dije a mis padres que quería independizarme e irme a estudiar a la ciudad, como era de esperarse mamá casi se soltó a llorar mientras que mi padre cruzado de brazos y frunciendo el seño meditó por unos minutos lo que le estaba proponiendo a ambos, después de unos cuantos gruñiditos y ruiditos guturales abrió los ojos y me dio su aprobación, estreché su mano y le di las gracias.
Siempre me agradó el mundo del comic, las animaciones, el cine, la TV, la radio y la prensa, así que por afinidad la carrera que mas se acercaba a mi perfil de Fanboy, Otaku y Freek era la carrera de Ciencias de la Comunicación, cuando lo supo mi papá no lo tomó con la misma alegría que yo, sin embargo se resignó a que su hijo gustaba más de esos menesteres y no del derecho, la contabilidad o la carrera militar.
Me dolió dejar la villa, era tranquila, como cualquier pueblito de provincia, la iglesia a un costado del parque, el cual colindaba con el pequeño panteón municipal, y que a pesar de estar a un costado de la iglesia y el parque, no irradiaba para nada un ambiente de tristeza o terror en ningún momento, posiblemente los muertos que allí descansaban estaban felices de estar cerca de “la casa de dios” y mas que todo, estaban felices por estar en el lugar donde concurrían su descendientes todos los días.
Con maleta en mano y muchas ilusiones llegué a la ciudad, mucho más ruidosa que mi pueblo, mucho más sucia y con gente que parecía hubiese acabado de salir de prisión, pero nada de eso me intimidaba, el paso a seguir era encontrar departamento, caminé y caminé buscando un lugar donde rentar y fue así que recorriendo las calles llegué a una fonda para comer rico y barato, olía muy bien y para no extrañar la comida casera pedí un rico plato de milanesas con papas fritas, la señora que atendía el lugar fue muy amable, me animé a preguntarle sobre algún sitio que pudiera costear un estudiante desempleado y con presupuesto limitado, en un principio me dijo que no conocía ninguno, pero desde la cocina le gritaron que se acordara de la casa abandonada, la señora de la fonda negó con la cabeza, al parecer no aprobaba ese lugar, supuse que era un lugar muy caro, le dije que no buscaba una casa, que no me iba a ser posible pagar una casa, a lo menos un departamento o una casa de huéspedes, nuevamente desde la cocina una voz dijo que aquel lugar estaba casi regalado, la señora de la fonda nuevamente dejo ver que no estaba de acuerdo, la miré y le pedí que por favor aceptara darme la dirección o el teléfono del dueño para ir a preguntar, tomó un lapicero y en un pedacito de periódico me dio la dirección de la casa y que desde allí llamara al teléfono que también anotó en el pedazo de papel, le agradecí, pagué la cuenta y me fui a encontrarme con mi destino.
Cuando me bajé del taxi y vi la casa se me hizo muy confortable, tenía un jardín bastante amplio al frente por lo que se debía caminar unos cinco metros hasta la puerta principal, aún no terminaba de ver bien la casa y detrás de mi un coche deportivo con un sujeto a bordo me asustó al sonar el claxon, venía hablando por celular, se asomó por la ventana me lanzó las llaves y me dijo que después me llamaba, me dejó con la palabra en la boca, quemó llantas y se fue.
La casa tenía dos ventanas frontales y la puerta en medio de las dos, dos ventanas traseras y la puerta de salida al patio trasero, dos cuartos con baño, sala comedor y un pequeño baño, cocina y por si fuera poco estaba amueblada, no lo podía creer, el lugar era genial, pero al ver todo aquello supe que nunca en mi vida podría costear una renta de un sitio así, ya estaba lamentándome cuando escuché el timbre de un teléfono, los muebles estaban cubiertos con sábanas blancas, intenté guiarme por el sonido para localizarlo hasta que al fin di con el, la persona en la línea dijo llamarse Roberto, me preguntó cuánto podía darle de renta, le dije que a lo mucho $1,500.00 pesos mensuales, gruñó un poco y aceptó, me advirtió que cerraríamos el trato solo si lograba pasar la noche allí, la propuesta se me hizo extraña pero en ese momento pensé que mi papá me mataría si alguna vez se enterara que había dejado pasar una oportunidad así, acepté la oferta y colgué el teléfono, anochecía y al siguiente día entraba a clases, opté por desempacar instalarme y dormir temprano, en esas estaba cuando de pronto, de unos de los muebles vi como la sábana blanca comenzó a levantarse lentamente, en ese instante quedé paralizado, aquella tela se elevó un metro y bajó lentamente para quedar en el mueble nuevamente, me froté los ojos, pensé que la sopa de la fonda puedo haber estado repleta de hongos alucinógenos, pero inmediatamente descarté esa teoría, luego pensé que se trataba d cámara escondida, lo que explicaba el precio de la renta, y la actitud de la señora al no querer que me quedara en esa casa, lentamente agarré mis chivas y me disponía a salir cuando en eso se encendió el televisor, ya en ese punto si estaba al borde del pánico, esas cosas solo sucedían en las películas, la tele se apagó, entonces pensé en rajar pero mi yo interior me aconsejó no ser niña y pensar en la lana que me iba a ahorrar, me temblaron las piernas, el corazón se me aceleró, la voz no me quería salir pero le grite a quien quiera que fuese que no me iba a sacar de allí y terminando de decir eso uno de los focos explotó, tomé mis maletas y me fui corriendo a uno de los cuartos.
Al día siguiente el despertador de mi alarma me regresó a la realidad, pensé que se había tratado de un sueño, miré en rededor y descubrí que por lo menos la parte de la casa si había sido cierta, pero lo de la cobija la tele y el foco como que no, entendí que me dormí vestido, según yo había hecho guardia toda la noche por si seguían las bromitas de espanto, me venció el sueño, opté por un baño, regulé la temperatura del agua, en un momento estaba agradable, de pronto salió helada y cuando aún no reaccionaba se volvió fría y después purpura, salí corriendo del baño, al secarme noté que tenía el cabello teñido, el bromista había llegado demasiado lejos.
Me vestí para ir a la escuela, me puse una gorra para cubrir mi cabello, y decidí terminar con todo aquello cuando regresara a casa. Ya en la escuela entré a la primera clase y la maestra que me tocó estaba preciosa, pero la chica que se sentó junto a mi mucho más, tez blanca ojos azules, cabello castaño claro y unos hoyuelos que se le dibujaban al sonreír, quise hacerle plática pero quedé paralizado ante su belleza, al final de la clase la profesora nos invitó a una conferencia que se llevaría a cabo en tres días, la conferencista había estudiado en la misma universidad así que nos pedían como tarea asistir a su conferencia sobre “Nuevas Tecnologías de la Información”, regresé a casa por la tarde y me dediqué a revisar todo el lugar en busca de mas bromas, el teléfono sonó, se trataba del casero, me dijo que buscara en qué a puntar y me dictó un número de cuenta bancaria al que tendría que depositarle la renta, no dijo más y colgó, se me hacía un tipo muy raro.
Por la noche me senté en el sillón que estaba frente al televisor, esperaba ver algo interesante y de pronto así de la nada un cojín del sillón de a un lado me golpeó en la cabeza, un escalofrío recorrió mi cuerpo, intenté no hacer mucho caso pero después de unos segundos sentí como si un alfiler se clavara en mi nalga izquierda, entonces di un salto, la cosa se estaba poniendo fea, apagué el televisor y me fui a dormir.
Por la mañana decidí llenar una cubeta con agua para evitar el chiste de la regadera, pero al mirarme al espejo mi cabello había recuperado su color normal, no traté de buscarle explicaciones y salí volado a la universidad, ya sin ese color de cabello ridículo podría hablarle a la chica que me gustaba.
Cuando llegó la salude, me saludó , le sonreí, me sonrió y por el momento nos volvimos amigos, saliendo de allí caminaba hacia la salida y me interceptó en el estacionamiento, ella conducía un Volks Wagen descapotable color amarillo, tocó la bocina y me invitó a subir, me preguntó en dónde vivía y me llevó a casa. Cuando llegamos y miró la casa me tomó del brazo diciendo me que no podía creer que yo viviera allí, le pregunté de el por qué le parecía tan increíble y me dijo que esa casa estaba embrujada, que todos los que Vivian cerca lo sabían, que se lo había contado una amiga, me contó que allí había vivido una familia con hijo único que asistía a nuestra universidad y que la noche en que se graduaba de camino a la cena para celebrar sufrió un accidente, no murió en el instante, lo hospitalizaron y al desahuciarlo los médicos sus padres lo trajeron de regreso a casa en donde murió tiempo después.
Bajé del coche, le di las gracias, me paré frente a la casa, la miré bien, y pensé que el misterio había sido resuelto, vivía en una casa encantada, me pareció un chiste, entré y en mi cabeza idee un plan para terminar con el acoso de aquel espíritu chocarrero, así que le grité, ¡fantasmón ya me tienes cansado manifiéstate y vamos a arreglar esto!, esperé un momento y nada sucedió, di por hecho que lo del fantasma había sido una broma de todos lo que me sabían que vivía en aquella casa, me di la vuelta para ir a mi cuarto y en eso estaba cuando recibí un cojinaso en la cabeza, el intento de fantasma ese me atacó por la espalda, justo cuando pensaba decirle muchas cosas, zaz, se manifestó, se pareció, se materializó frente a mis ojos, quedé impresionado al verlo, no tenia sangre en el rostro, ni los ojos desorbitados, tampoco cara de cadáver en descomposición, y mucho menos arrastraba cadenas, parecía una persona común y corriente, o como solía decir mi tía, mas corriente que común, quise articular palabra pero por alguna razón no me salió ninguna, supongo que por eso él tomó la iniciativa, me hizo ver que esa era su casa y que no le agradaba mi presencia, le dije que entendía su posición ya que me encontraba en el mismo predicamento, le expliqué mis razones, y por muy descabellado que parezca las entendió, ese día mi vida cambió para siempre, platicamos hasta la madrugada hasta que me quedé dormido, creí que tendría pesadillas, no fue así.
Por la mañana un golpe me despertó de pronto, un cojinazo claro, había sido mi nuevo amigo el fantasma, se excusó diciendo que había notado que a esa hora solía verme partir a la escuela y la verdad es que estaba en lo cierto, miré el reloj y definitivamente de no haber sido por su intervención ese día no llegaba a tiempo a la escuela.
Después de clases la chica de mi clase me volvió a llevara a casa, entré y mi amigo me recibió cuestionándome sobre la muchacha que conducía el Vocho, le expliqué que ella me traía loco pero que no tenía el valor de decirle lo que sentía, entonces vi que su rostro tomó una expresión como de tristeza, y fue así que conocí su historia, dijo que la noche que se iba a la cena de graduación tuvo un accidente, que los médicos lo desahuciaron y solo regresó a su casa a morir, pero que la razón por la cual seguía y seguiría allí era una mujer, y es que esa noche se le iba a declarar a la chica que él amaba con todas sus fuerzas, me dijo que no dejara pasar la oportunidad y que me le declarara a la chica cuanto antes, entonces desapareció y no lo volví a ver por el resto de la tarde.
Al siguiente día cuando regresaba de la escuela y entré a la casa un cartel se me estrelló en el rostro, mi buen amigo me recibía un tanto emocionado, miré el cartel, allí se anunciaba la conferencia a la cual nos había pedido la maestra asistir, y él me dijo que era ella, la conferencista, el amor de su vida, le dije que no podía ser, y me aseguró que no se equivocaba, pero su euforia duró poco, nuevamente se entristeció, me dijo que no servía de nada que ella estuviese tan cerca ya que él no podía salir de la casa, desapareció y por más que lo llamé no volvió a presentarse.
Llegó el día de la conferencia, quedé de ir con mi chica soñada, aprovecharía la oportunidad para confesarle mi amor, nos sentamos juntos, esperamos diera inicio la conferencia, entonces la vi entrar, era ella, la conferencista, el amor de mi amigo, entonces tomé de la mano a la que hasta ese momento solo había sido mi compañera de clases y le pregunté si quería ser mi novia, me miró por un instante, el corazón se me aceleró, me sudaron las manos, el tiempo me pareció que se había detenido, esperaba sus respuesta, en tiempo real posiblemente ya hasta me había respondido, pero en mi mundo parecieron horas, en eso estaba cuando unos golpecitos en la mejilla me regresaron a la realidad y la palabra sí se dibujaron en sus labios, me sentí soñado, la besé y le dije al oído, ¿estás lista para hacer nuestra primera locura juntos?, fue muy gracioso porque ella pensó que me refería a otra cosa porque me respondió que estaba yendo muy rápido, pero le guiñe un ojo y le dije, tranquila, no es lo que piensas, solo ayúdame.
Esperamos a que terminara la conferencia, esperamos que los asistentes se retiraran, esperamos a la conferencista y la abordé, los nervios me mataban no sabía cómo explicarle, ¿de qué manera le decía que vivía en la casa en la que había muerto su viejo amigo de carrera y que ahora para que su alma pudiera descansar en paz tenía que ir y dejar que él la viera?
Me miró, escuchó lo que tenía que decirle, me volvió a mirar, una lágrima se asomó por su mejilla, se la limpió con el dorso de la mano y con una risa de incredulidad me dijo que todo lo que le había dicho era increíble, pero que no estaba de humor para ese tipo de bromas, quise insistirle pero con la mano me indicó que no quería saber nada mas, y se marchó, y con ella mi oportunidad de ayudar a mi amigo.
Mi ahora novia se acercó y me dijo que no entendía lo que estaba pasando, le pedí me llevara a casa y que en el camino le explicaría. Llegamos a la casa, prefirió no bajarse, aún le parecía una locura lo que había escuchado, pero también me aconsejó que debido al fracaso de mi intento por ayudar a mi amigo, no era buena idea decirle que ella no había querido ir hasta allí y verlo por última vez, pensé que tenía razón, la besé y le dije que él me había inspirado para abandonar el miedo y confesarle mi amor, ella solo dijo: ¡es un buen amigo, y muy sabio!
Entré a la casa, él ya me esperaba, me preguntó sobre la conferencia, sobre ella, le mentí, le dije que no había llegado a tiempo que lo lamentaba, me dijo que no me preocupara, desapareció, yo decidí irme a mi cuarto y la puerta sonó, me alegré de que mi novia hubiera regresado a quedarse a dormir conmigo y cuando abrí la puerta la vi ahí parada, la conferencista había llegado a la casa, no me explique cómo, recordé que ella sabía la dirección de su viejo amigo, la invité a pasar, y ella como buscando me preguntó dónde estaba, le quise responder y entonces él apareció, ella comenzó a llorar, ambos se quisieron abrazar, quise detenerlos porque pensé que no iba a poder ser y sin embargo los vi hacerlo, decidí dejarlos solos, esperé afuera, miré al cielo estrellado y me pregunté muchas cosas, lo que sucedía cuando moríamos, por qué algunos se quedan, si existía el infierno, si existía el cielo, si todo aquello era real, si él iba a poder descansar en paz, esperé tanto que me quedé dormido.
La luz del sol me despertó por la mañana, el cuello y la espalda me estaban matando, entré a la casa buscando a mi amigo y a su amiga, fui hasta mi cuarto y la encontré allí completamente dormida abrazada a una almohada, no la quise despertar pero cuando salía del cuarto escuché un ¡gracias!, para mí, la señal que respondía las preguntas que me había estado haciendo, no creo que ese fuese un final feliz, pero supongo que no siempre se tiene lo que se quiere.
Por: Eduardo Vargas, "Lalo Vargas"
Todo sucedió hace algunos años, mis padres me habían enviado a estudiar la universidad a la ciudad y yo estaba feliz de poder recibir una oportunidad así, la villa en donde había crecido y realizado mis estudios no representaba un reto para mis aspiraciones, por eso, cuando salí de la preparatoria les dije a mis padres que quería independizarme e irme a estudiar a la ciudad, como era de esperarse mamá casi se soltó a llorar mientras que mi padre cruzado de brazos y frunciendo el seño meditó por unos minutos lo que le estaba proponiendo a ambos, después de unos cuantos gruñiditos y ruiditos guturales abrió los ojos y me dio su aprobación, estreché su mano y le di las gracias.
Siempre me agradó el mundo del comic, las animaciones, el cine, la TV, la radio y la prensa, así que por afinidad la carrera que mas se acercaba a mi perfil de Fanboy, Otaku y Freek era la carrera de Ciencias de la Comunicación, cuando lo supo mi papá no lo tomó con la misma alegría que yo, sin embargo se resignó a que su hijo gustaba más de esos menesteres y no del derecho, la contabilidad o la carrera militar.
Me dolió dejar la villa, era tranquila, como cualquier pueblito de provincia, la iglesia a un costado del parque, el cual colindaba con el pequeño panteón municipal, y que a pesar de estar a un costado de la iglesia y el parque, no irradiaba para nada un ambiente de tristeza o terror en ningún momento, posiblemente los muertos que allí descansaban estaban felices de estar cerca de “la casa de dios” y mas que todo, estaban felices por estar en el lugar donde concurrían su descendientes todos los días.
Con maleta en mano y muchas ilusiones llegué a la ciudad, mucho más ruidosa que mi pueblo, mucho más sucia y con gente que parecía hubiese acabado de salir de prisión, pero nada de eso me intimidaba, el paso a seguir era encontrar departamento, caminé y caminé buscando un lugar donde rentar y fue así que recorriendo las calles llegué a una fonda para comer rico y barato, olía muy bien y para no extrañar la comida casera pedí un rico plato de milanesas con papas fritas, la señora que atendía el lugar fue muy amable, me animé a preguntarle sobre algún sitio que pudiera costear un estudiante desempleado y con presupuesto limitado, en un principio me dijo que no conocía ninguno, pero desde la cocina le gritaron que se acordara de la casa abandonada, la señora de la fonda negó con la cabeza, al parecer no aprobaba ese lugar, supuse que era un lugar muy caro, le dije que no buscaba una casa, que no me iba a ser posible pagar una casa, a lo menos un departamento o una casa de huéspedes, nuevamente desde la cocina una voz dijo que aquel lugar estaba casi regalado, la señora de la fonda nuevamente dejo ver que no estaba de acuerdo, la miré y le pedí que por favor aceptara darme la dirección o el teléfono del dueño para ir a preguntar, tomó un lapicero y en un pedacito de periódico me dio la dirección de la casa y que desde allí llamara al teléfono que también anotó en el pedazo de papel, le agradecí, pagué la cuenta y me fui a encontrarme con mi destino.
Cuando me bajé del taxi y vi la casa se me hizo muy confortable, tenía un jardín bastante amplio al frente por lo que se debía caminar unos cinco metros hasta la puerta principal, aún no terminaba de ver bien la casa y detrás de mi un coche deportivo con un sujeto a bordo me asustó al sonar el claxon, venía hablando por celular, se asomó por la ventana me lanzó las llaves y me dijo que después me llamaba, me dejó con la palabra en la boca, quemó llantas y se fue.
La casa tenía dos ventanas frontales y la puerta en medio de las dos, dos ventanas traseras y la puerta de salida al patio trasero, dos cuartos con baño, sala comedor y un pequeño baño, cocina y por si fuera poco estaba amueblada, no lo podía creer, el lugar era genial, pero al ver todo aquello supe que nunca en mi vida podría costear una renta de un sitio así, ya estaba lamentándome cuando escuché el timbre de un teléfono, los muebles estaban cubiertos con sábanas blancas, intenté guiarme por el sonido para localizarlo hasta que al fin di con el, la persona en la línea dijo llamarse Roberto, me preguntó cuánto podía darle de renta, le dije que a lo mucho $1,500.00 pesos mensuales, gruñó un poco y aceptó, me advirtió que cerraríamos el trato solo si lograba pasar la noche allí, la propuesta se me hizo extraña pero en ese momento pensé que mi papá me mataría si alguna vez se enterara que había dejado pasar una oportunidad así, acepté la oferta y colgué el teléfono, anochecía y al siguiente día entraba a clases, opté por desempacar instalarme y dormir temprano, en esas estaba cuando de pronto, de unos de los muebles vi como la sábana blanca comenzó a levantarse lentamente, en ese instante quedé paralizado, aquella tela se elevó un metro y bajó lentamente para quedar en el mueble nuevamente, me froté los ojos, pensé que la sopa de la fonda puedo haber estado repleta de hongos alucinógenos, pero inmediatamente descarté esa teoría, luego pensé que se trataba d cámara escondida, lo que explicaba el precio de la renta, y la actitud de la señora al no querer que me quedara en esa casa, lentamente agarré mis chivas y me disponía a salir cuando en eso se encendió el televisor, ya en ese punto si estaba al borde del pánico, esas cosas solo sucedían en las películas, la tele se apagó, entonces pensé en rajar pero mi yo interior me aconsejó no ser niña y pensar en la lana que me iba a ahorrar, me temblaron las piernas, el corazón se me aceleró, la voz no me quería salir pero le grite a quien quiera que fuese que no me iba a sacar de allí y terminando de decir eso uno de los focos explotó, tomé mis maletas y me fui corriendo a uno de los cuartos.
Al día siguiente el despertador de mi alarma me regresó a la realidad, pensé que se había tratado de un sueño, miré en rededor y descubrí que por lo menos la parte de la casa si había sido cierta, pero lo de la cobija la tele y el foco como que no, entendí que me dormí vestido, según yo había hecho guardia toda la noche por si seguían las bromitas de espanto, me venció el sueño, opté por un baño, regulé la temperatura del agua, en un momento estaba agradable, de pronto salió helada y cuando aún no reaccionaba se volvió fría y después purpura, salí corriendo del baño, al secarme noté que tenía el cabello teñido, el bromista había llegado demasiado lejos.
Me vestí para ir a la escuela, me puse una gorra para cubrir mi cabello, y decidí terminar con todo aquello cuando regresara a casa. Ya en la escuela entré a la primera clase y la maestra que me tocó estaba preciosa, pero la chica que se sentó junto a mi mucho más, tez blanca ojos azules, cabello castaño claro y unos hoyuelos que se le dibujaban al sonreír, quise hacerle plática pero quedé paralizado ante su belleza, al final de la clase la profesora nos invitó a una conferencia que se llevaría a cabo en tres días, la conferencista había estudiado en la misma universidad así que nos pedían como tarea asistir a su conferencia sobre “Nuevas Tecnologías de la Información”, regresé a casa por la tarde y me dediqué a revisar todo el lugar en busca de mas bromas, el teléfono sonó, se trataba del casero, me dijo que buscara en qué a puntar y me dictó un número de cuenta bancaria al que tendría que depositarle la renta, no dijo más y colgó, se me hacía un tipo muy raro.
Por la noche me senté en el sillón que estaba frente al televisor, esperaba ver algo interesante y de pronto así de la nada un cojín del sillón de a un lado me golpeó en la cabeza, un escalofrío recorrió mi cuerpo, intenté no hacer mucho caso pero después de unos segundos sentí como si un alfiler se clavara en mi nalga izquierda, entonces di un salto, la cosa se estaba poniendo fea, apagué el televisor y me fui a dormir.
Por la mañana decidí llenar una cubeta con agua para evitar el chiste de la regadera, pero al mirarme al espejo mi cabello había recuperado su color normal, no traté de buscarle explicaciones y salí volado a la universidad, ya sin ese color de cabello ridículo podría hablarle a la chica que me gustaba.
Cuando llegó la salude, me saludó , le sonreí, me sonrió y por el momento nos volvimos amigos, saliendo de allí caminaba hacia la salida y me interceptó en el estacionamiento, ella conducía un Volks Wagen descapotable color amarillo, tocó la bocina y me invitó a subir, me preguntó en dónde vivía y me llevó a casa. Cuando llegamos y miró la casa me tomó del brazo diciendo me que no podía creer que yo viviera allí, le pregunté de el por qué le parecía tan increíble y me dijo que esa casa estaba embrujada, que todos los que Vivian cerca lo sabían, que se lo había contado una amiga, me contó que allí había vivido una familia con hijo único que asistía a nuestra universidad y que la noche en que se graduaba de camino a la cena para celebrar sufrió un accidente, no murió en el instante, lo hospitalizaron y al desahuciarlo los médicos sus padres lo trajeron de regreso a casa en donde murió tiempo después.
Bajé del coche, le di las gracias, me paré frente a la casa, la miré bien, y pensé que el misterio había sido resuelto, vivía en una casa encantada, me pareció un chiste, entré y en mi cabeza idee un plan para terminar con el acoso de aquel espíritu chocarrero, así que le grité, ¡fantasmón ya me tienes cansado manifiéstate y vamos a arreglar esto!, esperé un momento y nada sucedió, di por hecho que lo del fantasma había sido una broma de todos lo que me sabían que vivía en aquella casa, me di la vuelta para ir a mi cuarto y en eso estaba cuando recibí un cojinaso en la cabeza, el intento de fantasma ese me atacó por la espalda, justo cuando pensaba decirle muchas cosas, zaz, se manifestó, se pareció, se materializó frente a mis ojos, quedé impresionado al verlo, no tenia sangre en el rostro, ni los ojos desorbitados, tampoco cara de cadáver en descomposición, y mucho menos arrastraba cadenas, parecía una persona común y corriente, o como solía decir mi tía, mas corriente que común, quise articular palabra pero por alguna razón no me salió ninguna, supongo que por eso él tomó la iniciativa, me hizo ver que esa era su casa y que no le agradaba mi presencia, le dije que entendía su posición ya que me encontraba en el mismo predicamento, le expliqué mis razones, y por muy descabellado que parezca las entendió, ese día mi vida cambió para siempre, platicamos hasta la madrugada hasta que me quedé dormido, creí que tendría pesadillas, no fue así.
Por la mañana un golpe me despertó de pronto, un cojinazo claro, había sido mi nuevo amigo el fantasma, se excusó diciendo que había notado que a esa hora solía verme partir a la escuela y la verdad es que estaba en lo cierto, miré el reloj y definitivamente de no haber sido por su intervención ese día no llegaba a tiempo a la escuela.
Después de clases la chica de mi clase me volvió a llevara a casa, entré y mi amigo me recibió cuestionándome sobre la muchacha que conducía el Vocho, le expliqué que ella me traía loco pero que no tenía el valor de decirle lo que sentía, entonces vi que su rostro tomó una expresión como de tristeza, y fue así que conocí su historia, dijo que la noche que se iba a la cena de graduación tuvo un accidente, que los médicos lo desahuciaron y solo regresó a su casa a morir, pero que la razón por la cual seguía y seguiría allí era una mujer, y es que esa noche se le iba a declarar a la chica que él amaba con todas sus fuerzas, me dijo que no dejara pasar la oportunidad y que me le declarara a la chica cuanto antes, entonces desapareció y no lo volví a ver por el resto de la tarde.
Al siguiente día cuando regresaba de la escuela y entré a la casa un cartel se me estrelló en el rostro, mi buen amigo me recibía un tanto emocionado, miré el cartel, allí se anunciaba la conferencia a la cual nos había pedido la maestra asistir, y él me dijo que era ella, la conferencista, el amor de su vida, le dije que no podía ser, y me aseguró que no se equivocaba, pero su euforia duró poco, nuevamente se entristeció, me dijo que no servía de nada que ella estuviese tan cerca ya que él no podía salir de la casa, desapareció y por más que lo llamé no volvió a presentarse.
Llegó el día de la conferencia, quedé de ir con mi chica soñada, aprovecharía la oportunidad para confesarle mi amor, nos sentamos juntos, esperamos diera inicio la conferencia, entonces la vi entrar, era ella, la conferencista, el amor de mi amigo, entonces tomé de la mano a la que hasta ese momento solo había sido mi compañera de clases y le pregunté si quería ser mi novia, me miró por un instante, el corazón se me aceleró, me sudaron las manos, el tiempo me pareció que se había detenido, esperaba sus respuesta, en tiempo real posiblemente ya hasta me había respondido, pero en mi mundo parecieron horas, en eso estaba cuando unos golpecitos en la mejilla me regresaron a la realidad y la palabra sí se dibujaron en sus labios, me sentí soñado, la besé y le dije al oído, ¿estás lista para hacer nuestra primera locura juntos?, fue muy gracioso porque ella pensó que me refería a otra cosa porque me respondió que estaba yendo muy rápido, pero le guiñe un ojo y le dije, tranquila, no es lo que piensas, solo ayúdame.
Esperamos a que terminara la conferencia, esperamos que los asistentes se retiraran, esperamos a la conferencista y la abordé, los nervios me mataban no sabía cómo explicarle, ¿de qué manera le decía que vivía en la casa en la que había muerto su viejo amigo de carrera y que ahora para que su alma pudiera descansar en paz tenía que ir y dejar que él la viera?
Me miró, escuchó lo que tenía que decirle, me volvió a mirar, una lágrima se asomó por su mejilla, se la limpió con el dorso de la mano y con una risa de incredulidad me dijo que todo lo que le había dicho era increíble, pero que no estaba de humor para ese tipo de bromas, quise insistirle pero con la mano me indicó que no quería saber nada mas, y se marchó, y con ella mi oportunidad de ayudar a mi amigo.
Mi ahora novia se acercó y me dijo que no entendía lo que estaba pasando, le pedí me llevara a casa y que en el camino le explicaría. Llegamos a la casa, prefirió no bajarse, aún le parecía una locura lo que había escuchado, pero también me aconsejó que debido al fracaso de mi intento por ayudar a mi amigo, no era buena idea decirle que ella no había querido ir hasta allí y verlo por última vez, pensé que tenía razón, la besé y le dije que él me había inspirado para abandonar el miedo y confesarle mi amor, ella solo dijo: ¡es un buen amigo, y muy sabio!
Entré a la casa, él ya me esperaba, me preguntó sobre la conferencia, sobre ella, le mentí, le dije que no había llegado a tiempo que lo lamentaba, me dijo que no me preocupara, desapareció, yo decidí irme a mi cuarto y la puerta sonó, me alegré de que mi novia hubiera regresado a quedarse a dormir conmigo y cuando abrí la puerta la vi ahí parada, la conferencista había llegado a la casa, no me explique cómo, recordé que ella sabía la dirección de su viejo amigo, la invité a pasar, y ella como buscando me preguntó dónde estaba, le quise responder y entonces él apareció, ella comenzó a llorar, ambos se quisieron abrazar, quise detenerlos porque pensé que no iba a poder ser y sin embargo los vi hacerlo, decidí dejarlos solos, esperé afuera, miré al cielo estrellado y me pregunté muchas cosas, lo que sucedía cuando moríamos, por qué algunos se quedan, si existía el infierno, si existía el cielo, si todo aquello era real, si él iba a poder descansar en paz, esperé tanto que me quedé dormido.
La luz del sol me despertó por la mañana, el cuello y la espalda me estaban matando, entré a la casa buscando a mi amigo y a su amiga, fui hasta mi cuarto y la encontré allí completamente dormida abrazada a una almohada, no la quise despertar pero cuando salía del cuarto escuché un ¡gracias!, para mí, la señal que respondía las preguntas que me había estado haciendo, no creo que ese fuese un final feliz, pero supongo que no siempre se tiene lo que se quiere.
浪人
RONIN
RONIN
1 comentarios:
¡Gasparín enamorado! :P
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