jueves, diciembre 28, 2017

GODÍNEZ Y EL ARBOLITO DE NAVIDAD



"Si, yo cometí esos crímenes, los hice en momentos de ira."

Joseph Vacher, asesino.







La navidad no siempre es del gusto de todos, la gente suele decir que a las personas que no les gusta la navidad están amargadas, que son una especie de Ginch; el Grinch es un personaje de ficción creado por el escritor y caricaturista Theodor Seuss Geisel, mejor conocido como el Dr. Seuss, seudónimo bajo el cual publicó más de 60 libros para niños entre los que destacan “El gato en el sombrero” y “El Lorax”.

Las personas son muy buenas criticando la agria manera en que algunos ven la navidad, pero muy pocas se preocupan por saber el motivo que orilla a ese pequeño grupo de agrios a odiar la navidad, es probable que antes de odiarla la hayan amado y disfrutado tanto como cualquier otra persona.

Para todo hay un motivo, y cuando se trata del crimen este no puede faltar, no se mata a secas, se mata porque algo nos motiva a hacerlo, puede ser por dinero, pude ser por celos, puede ser por venganza o puede ser porque un “arbolito de navidad” te lo pide, ¿ustedes creen que bromeo?, bueno, eso mismo pensé yo cuando me asignaron el caso, ese día terminaba de dibujar mi arbolito de navidad para pegarlo en mi pizarrón de corcho cuando entró el comandante y me dijo que había ocurrido un tiroteo en una oficina de gobierno, creo que en la de  hacienda, inmediatamente pensé en algún contribuyente con muchos huevos, y deudas, que había hecho justicia por su propia mano o algo así…

- ¿Algún intento de asalto? - Le pregunté a mi jefe.

-No, un empleado de la oficina dijo haber recibido la orden directa del árbol de navidad que está en el vestíbulo de la dependencia de matar a sus compañeros.

-Jefe, el día de los inocentes es hasta el 28 de diciembre…

-Por eso te envío a ti Solano, encuéntrale la lógica a esa mamada.

-Sí señor, como usted diga.

Fui hasta la camioneta, un agente ya me esperaba y se encontraba al volante, se le había ocurrido ponerse un gorro de Santa, al verlo vino a mi mente una duda que me había atormentado desde niño, ¿cómo se debía llamar al gordito barbón si vivíamos en México?; había quien le decía Papa Noel, San Nicolás, Santa Claus, pero este último nombre es el que realmente me conflictuaba porque entonces ya no sabía si debía decirse Santa Claus o Santa Clos; para mí ocurría la misma mamada que con el tal Meade, por aquello de que se escribe Meade pero se pronuncia Mid, el español se estaba yendo a la mierda, y mi chofer me causaba ternura y pena ajena porque al ser un morenazo de fuego solo podía emular al santa pero del Congo.

-Qué tal mi sargento, ¿no le gusta la navidad?

-Claro que si me querido Chanona, pero prefiero manejar bajo perfil, y no quiero aguarle la fiesta, pero debería de quitarse el gorro, parece un orco navideño, sin ofender al orco.

-No se manche mi sargento, esto es pura estrategia de relaciones públicas, estoy tratando de mostrar el lado humano de la corporación, es un método de proximidad con la población civil, así como lo dijo el jefe de seguridad pública y el señor procurador.

-Sabes qué, te verías muy lindo con ese gorro en una galería de tiro o en una emboscada con sicarios o huachicoleros cabrón.

-Es usted una ched.

- ¿Me dijiste Shrek?, tal vez quisiste decir Grinch, que también es verde.

-No sargento, le dije Ched, ¿apoco no sabe inglés?, Ched es miarda en inglés.

-Mira Chanona te voy a corregir porque eres más burro que el burro que sale con Shrek, para empezar la palabra en inglés correcta es Shit no Ched, que en español sería mi-er-da no mi-ar-da, que se refiere a la caca.

-¡Tá madre! Sargento por eso nadie lo quiere, se va unos meses a los iunaites a tomar un cursito pedorro con los polis de allá y ya regresa acá bien mamón hablando inglés y la madre.

-Mira Chanona ya cállate o yo mismo te disparo.

-Tá bueno, pero me entiende…



Al llegar a la escena del crimen comenzó a llover, se había nublado, ya estaban ahí los buitres de la nota roja, eso quería decir que aún nadie les había filtrado información por medio del Whats App, de lo contrario no hubieran estado esperando algún descuido de parte de los servicios periciales, que tampoco habían llegado, pero que seguramente les terminarían rolando alguna foto de la escena del crimen.

Bajé de la camioneta y le pedí a Chanona que me esperara allí porque no quería que vieran lo ridículo que se veía con su gorro navideño, pero más había tardado en decirle eso cuando un bombardeo de flashes me hizo pensar que Chanona ya no estaba en la camioneta, el muy imbécil se había bajado y mientras los fotógrafos se despachaban con la cuchara grande, el oficial Chanona saludaba como reina de belleza en pasarela, pero en vez de corona portaba su gorro rojo de Santa.

-Sargento olvidó su libreta en la camioneta y se la traje.

Lo fulminé con la mirada y le arrebaté la libreta que me extendía mientras dibujaba una ridícula sonrisa en su rostro de Santa africano.

Entré a las oficinas y lo primero que me recibió fue el árbol de navidad, quien según me había dicho mi jefe, se trataba del autor intelectual de aquel tiroteo, uno de los oficiales que había atendido el llamado se me acercó y le pedí que me llevara a la escena del crimen, me dijo que todo había ocurrido en el área del comedor del edificio, entramos a un salón donde una mesa con mantel, charolas con comida y algunas botellas de sidra rotas descansaban junto a los cuerpos de los allí habían sido asesinados en pleno brindis pre navideño.

-Al parecer estaban a punto de brindar, como se no verían el 24 de diciembre porque cae domingo decidieron hacer su brindis hoy al terminar sus labores.

-¿Cuántos muertos?

-15 sargento.

-¿Sobrevivientes?

-Ninguno jefe, todos tienen el tiro de gracia, encontramos al “Godínez” parado frente al árbol de navidad con el arma aún en la mano.

-¿Cómo supieron ustedes, quién les llamó?

-Hay un oficial asignado al edificio, él pidió el apoyo por radio y apoyó en el desalojo de los demás oficinistas, los de otras áreas.

-¿Y no pudo detener al tirador?

-Pensó que era más prudente pedir refuerzos, hasta ese momento no sabía si se trataba de un sujeto o varios…

-Le dio frío…

-Con todo respeto mi sargento, no somos tontos, tenemos familia, dependen de nosotros y no los vamos a dejar desprotegidos por jugarle al verga…yo hubiera hecho lo mismo.

-Gracias por la franqueza oficial, pero vaya pensando en lo que va a decir para el informe, por su bien y el de su compañero, no se enoje, estoy del mismo lado, solo quiero entender lo que pasó aquí.

-Sí señor.

- ¿Dónde está el hijo de la chingada desquiciado que hizo esto?

-Lo tenemos custodiado en lo que al parecer es su escritorio.

-Vamos a conocerlo.

Di un último vistazo a aquella mesa, ni tiempo les dio de correr, algunos parecían recostados, otros tirado en el piso a un lado de sus sillas, y toda esa comida, que desperdicio Dios.

El oficial me llevó con el tirador, su aspecto era inquietante, un tipo de 1.60 de estatura, complexión delgada, a parecer de 50 años de edad, cabello relamido peinado de lado con Wildroot, que cómo lo supe, podía olerlo y además de niño me peinaban con eso, usaba lentes de pasta con bastante aumento, camisa manga larga blanca que en ese momento tenía salpicaduras con sangre, corbata verde olivo de motivos navideños y un bigote que ya no sabía si me recordaba a Charly García o a Hitler porque las canas en el bigote destanteaban, por un momento pensé en Maximilian "Twitch" Williams, del cómic Sam & Twich, parecía que no mataba ni a una mosca, pero se había chingado a 15.

Lo primero que te viene a la mente con este tipo de historias es que definitivamente estas mamadas solo pasan en las películas, que lo más fácil del mundo sería encerrar al tipo y dejarlo morir en la cárcel, eso es lo que haría cualquier otro agente, a como estaban las cosas en el estado el hecho de detener a un cabroncito que liquidó a 15 personas con toda la alevosía y ventaja del mundo le sumaba puntos a la corporación, no éramos los más populares en ese momento, aunque nunca lo habíamos sido, por lo que esta situación por más caótica que pareciera pasaría a ser el bálsamo que curararía las heridas del procurador y por ende del gobernador que había tenido un mandato terrible; pero yo quería llegar más allá, un caso como este no se veía a diario, en realidad quería satisfacer mi curiosidad porque una vez que llegaran los demás agentes, esos de dudosa reputación, era muy probable que elevaran a este lobo solitario a la categoría de jefe de plaza del narcotráfico y que además hasta le inventaran que lavaba dinero para los narcos locales.

Tenía que escuchar lo que tenía que decir porque una vez que cayera en manos de mis compañeros chacales no lo iba a reconocer ni su mamá. El tipo era culpable, eso se veía a leguas, y al parecer no tenía intenciones de negarlo así que tomé una silla, me senté frente a él y comencé mi interrogatorio…

-Soy el Sargento Solano y voy a hacerle unas preguntas, me imagino que le leyeron sus derechos entonces no sé si quiere declarar algo o quiere reservarse su declaración, bla, bla, bla  y todo lo demás…¿por qué lo hizo?

El tipo me miró fijamente, cruzó la pierna derecha sobre la izquierda, cruzó los brazos y pensé que no hablaría…

-¿Tendrá un cigarro oficial?
-La verdad no fumo, nunca aprendí, afortunadamente un amigo me enseñó que siempre hay que llevar con uno cerillos y cigarros…

Saqué mi cajetilla de Lucky Strike rojos y le ofrecí uno, después de encenderlo le dio una calada profunda como si supiera que ya no habría otro cigarro en mucho tiempo…

-Mire joven no lo voy a hacer perder el tiempo con una historia sobre mi niñez y maltratos porque eso ya está muy trillado, pero puedo decirle que todos y cada uno de esos hijos de puta merecían morir, mi nombre es Carlos Godínez y estaba a unos meses de jubilarme. Trabajé aquí más de 30 años, vi pasar a muchas personas, pero pocas duraron en sus puestos, yo vivo con mi anciana madre de 90 años, cuando se entere de esto seguramente morirá de pena pero tuve que hacerlo, era algo que siempre llevé dentro de mi ¿sabe?, ¿alguna vez ha tenido un deseo siniestro y luchado con todas sus fuerzas para no dejarlo salir?, eso fue lo que me sucedió, aguanté abusos de todo esta gente culera, tipos creídos por ser profesionistas y jóvenes, mujeres chichonas y nalgonas que se dejaban coger por los jefes y despreciaban a los de menor rango y últimamente la mamada esa del “Godín”, esa puta madre sí que me reventó los huevos…

-¿Se puede decir que fue el detonante, la pendejada esa del “Godín”?

-No lo diría tanto así pero creo que también ayudó, además para acabar de joder así me apellido, mi padre sí que se empeñó en joderme la vida, primero abandonándonos y después legándome su apellido.

-Creo que usted padecía de bullying señor Carlos, ya no pudo con la presión y desató su ira contra quienes le hacían chingaderas.

-Bullying, Mobbing, Chingaderas, todo es la misma mamada, se pasaban de culeros, todos los putos días tenía que ver sus malditos rostros, reírme de sus chistes y sus bromas, aunque yo fuera la víctima, me tenían hasta la madre y me los tenía que chingar.

-¿Y cómo es que decidió hacerlo hoy, en vísperas de noche buena y a unos días de Navidad?

-¿Ha visto usted el árbol de navidad que está a la entrada del edificio?

-Si claro.

-Yo lo puse, lo armé, le coloqué sus adornos y las luces. Al día siguiente que iba entrando a la oficina me quedé contemplando el árbol y entonces me habló…

-¿El árbol le habló?

-Si, en ese momento pensé que me estaba volviendo loco pero, al día siguiente fue igual, y al siguiente y al siguiente…

-¿Hace cuántos días que puso ese árbol?

-Fue el 11 de diciembre que lo puse.

-¿Qué fue exactamente lo que le decía el árbol?

-Mátalos…

-Pinche árbol con huevos, no se andaba con rodeos, puede ser medio sicario.

-Búrlese lo que quiera oficial, pero ahora me siento libre, liberado y todo gracias al árbol…

En ese momento entró Chanona a la oficina preguntando si ya había terminado con el tipo porque se lo iban a llevar, le di la espalda al pequeño sujeto que aprovechó mi distracción para ponerse de pie y salir corriendo hacia la entrada del edificio, en su carrera me empujó a mí por la espalda y se le escurrió de entre las manos al oficial Chanona, por más que le gritamos que se detuviera no nos hizo caso, justo cuando llegaba a la salida del edificio se escucharon disparos y la menuda silueta se desplomó, corrí hasta él y lo tomé entre mis brazos.

-Don Carlos ¿no se cansa de meter la pata?

El pequeño Godínez respiraba con dificultad, la hemorragia interna les impedía a sus pulmones funcionar adecuadamente, sin embargo alcanzó a susurrar sus últimas palabras…

-No se preocupe joven…de todos modos…pensaba suicidarme…pero…se me terminaron…las balas…créame…la…repuesta…está…en el árbol…

-¡Puta madre! ¡se nos peló! ¡ya se fue a la verga el cabrón!

-Sargento no se vaya a encabronar, pero el “tomandante” se va a poner verde.

-Ya ni me digas cabrón, ¿por qué verga dispararon oficiales?

-Sargento al ver que el oficial Chanona no lo pudo interceptar pensamos que el mono este se nos iba a pelar…

-Sí, pero el cabroncito estaba desarmado, pudieron haber intentado corretearlo o disparar al aire, ¡me lleva la verga!, ¡a la chingada!, ¡yo no me hago responsable!, ¡vean qué puta madre van a hacer porque hasta el gobernador se los va a coger por pendejos!, ¡limpien su desmadre!

-Cálmese jefecito le va a dar algo.

-¡No mames Chanona! No había pierde, el tipo estaba loco, no la iba a librar, era cosa de llevarlo a los separos y la cagamos toda, pero yo necesitaba saber, ¿por qué lo hizo?

-¿Y pudo sacarle la información, la confesión?

-Bueno por una parte sí, pero falta algo, y todo tiene que ver con ese puto árbol navideño, revísalo.

-¿Y qué ando buscando exactamente?

-No sé, una nota, algo fuera de lo usual, busca…




El oficial Chanona y yo nos pusimos a buscar en el árbol cualquier cosa que estuviera fuera de lugar, pero no encontramos nada, servicios periciales ya había terminado de levantar los cuerpos, ya solo quedábamos un par de oficiales Chanona y yo, los oficiales que se habían quedado resguardarían la escena del crimen así que no se irían del lugar, mi teléfono comenzó a sonar, miré el identificador, era mi jefe, lo apagué, necesitaba pensar, me estaba jugando la chamba pero algo me decía que aún había una pieza del rompecabezas que no había  encontrado.   

Estuvimos sentados frente a ese árbol un par de horas, Chanona ya se había sacado los mocos, ya había jugado Candy Crush, hasta que le arrebaté el celular y lo puse bajo custodia, se había puesto a cantar villancicos navideños, pero lo callé de un golpe en la cabeza, jugó a que hacía ángeles de nieve a pesar de que no había nieve en el piso del edificio y fue entonces que ocurrió.

-Oiga jefe, ¿será muy difícil armar una serie de luces navideña?

-No te entiendo cabrón, esa madre no tiene ciencia.

-Bueno yo pregunto porque estas luces el arbolito tienen dos colores blanco y rojo y unas se penden y otras se apagan y a diferente ritmo y cosas así, esos chinos tienen para todo.

-Espera Chanona, repite eso de las luces.

-¿Que los chinos son la pura pistola?

-No menso lo de los colores y no sé qué mamada más dijiste.

-Ah sí, que son de dos colores y que unos se prenden y otros se apagan.

Entonces lo entendí, no sé cómo se me había pasado por alto, el tipo había trabajo en sistemas computacionales, era de la vieja guardia, focos que encienden y apagan: ceros y unos, código binario; necesitaba asegurarme y corrí hasta el escritorio donde había estado hablando con Don Carlos, comencé a revisar su escritorio, sus cajones, parecía un adicto buscando su dosis, entonces cuál sería mi sorpresa al abrir uno de los cajones y encontrar una pequeña libretita de apuntes que de fábrica traía fórmulas matemáticas, conversiones de medidas del sistema inglés al sistema métrico decimal, un alfabeto de señales con banderas y al final el alfabeto internacional de la Clave Morse.


Inmediatamente corrí al árbol, Chanona me observaba como quien observa a un loco.

-Jefe, ¿se encuentra bien?, lo veo como poseído jefecito, ¡jefe!…¡jefe!

Observé el árbol, traté de encontrar una especie de patrón y ahí estaba:


 




Cerré la libreta y pensé en que el mundo debía estar muy retorcido como para que las luces de un arbolito de navidad estuvieran, por alguna diabólica coincidencia, sincronizadas de tal manera en su intermitencia como para que al ser interpretadas en clave Morse encendieran el interruptor para que un Godínez cincuentón se convirtiera en un asesino sanguinario, me guardé la libreta y caminé a la salida, Chanona me siguió.

-¿Jefe ya nos vamos?, ¿encontró lo que buscaba?, ¿no me va a decir?

-Eres peor que mi perra pitbull Chanona.

-No se mande jefe, hablando de perros ¿y si vamos por unos tacos de “guaguacoa”?


-Sabes Chanona, a veces creo que sí te gira el ratoncito, tu invitas, ponte tu gorro y vamos por esos tacos, yo manejo. 

viernes, noviembre 03, 2017

EL CEL: I

"Villahermosa, la segunda ciudad más insegura del país, 
donde el 93.4 % de los habitantes mayores de 18 años 
afirman sentirse inseguros"

-Encuesta de Seguridad Pública Urbana (ENSU) 1er., trimestre de 2017










I

El día realmente estaba caluroso, pero cómo no iba a ser así, si vivía en el “infierno verde”; en el país existían muchos tipos de calor, pero como el de Tabasco dudaba que hubiera dos, otros podrían parecerse pero no le llegaban, este clima te hacía pensar ¡pinche calor está de su putísima madre!, y sin embargo ni desahogándote de esa manera conseguías exorcizarlo de tu cuerpo, se creía que el mismísimo diablo había decidido abandonar el estado y mudarse a un lugar de tierra caliente, pero no con el jodido nivel de humedad que se sentía en este trópico que en compensación de tan altas temperaturas pareciera que dios había brindado esa gran cantidad de agua de la que gozaban, a no ser claro que, toda esa agua, era en realidad se tratara de la posición geográfica que ocupaba en el país y que por ser llano recibía los escurrimientos de la sierra en sus caudalosos ríos.

Angélica había entrado al turno de la tarde sin mucho ánimo, sabía que debía “pedalearle” duro para sacar una buena lana, manejaba un taxi de los blancos, de esos que llevan radio, por eso eran conocidos como radio-taxis, eran de las pocas uniones de taxis que usaban ese medio para estar en contacto, cuando Uber llegó al estado hubo cierta resistencia, pero los malos elementos, los malos choferes pues, habían hecho que la gente se sintiera atraída por ese nuevo servicio, porque antes de Uber, y de los taxis del aeropuerto, los radio-taxis eran los reyes del servicio V.I.P., pero a todo santo le llega su hora, los tiempos estaban cambiando; tanto así que ahora había más mujeres frente al volante y a ella le enorgullecía ser parte de ese selecto grupo.

Lo malo de trabajar el taxi en las tardes es que si no te va bien ya andabas arañando los límites de la noche con la madrugada, es como trabajar dos días seguidos, pero no hay de otra porque tienes que sacar lo de la tarifa y la ganancia, el dinero de más nunca cae mal, el detalle está en que la ola de crimen había crecido mucho en la ciudad, hacía apenas unos años Tabasco no figuraba en las estadísticas y ahora hasta el primer lugar ocupaba el en ranking, por más que la procuraduría local maquillaba y se hacía pendeja con las cifras, no se podía esconder lo que saltaba a simple vista, no solo la inseguridad había crecido, también la saña con la que se cometían los delitos porque ahora hasta bien descuartizados dejaban a los muertitos, posiblemente creyendo que de esa manera no volverían a la vida, uno nunca sabe por aquello de los “muertos caminantes” que también estaban de moda, otra vez.

Pero Angélica no se sentía insegura del todo, “la niña blanca” la protegía, la traía colgada en el cuello y tatuada en la pierna, a ella se encomendaba antes de ir a trabajar, como muchas de las madres solteras de este país, tenía que sacar a su hijo adelante ya que su esposo había muerto de manera repentina hacía ya algunos años, había ido a buscar un mejor empleo en uno de esos destinos turísticos del sur del país pero solo encontró la muerte, cuando le avisaron a Angélica no lo podía creer, no tuvo tiempo de sentir lástima por ella misma y buscó la manera de llevar dinero a casa y en el taxi encontró la solución.

La mejor forma de pasar el tiempo en el taxi era escuchando canciones en la radio, cuando ya le aburrían las mismas rolas de su memoria USB y del celular, sintonizaba la radio a veces ya no por escuchar la música sino a los locutores, algunos le caían bien y algunos otros eran un verdadero fastidio, estaban los que se creían grandes periodistas, y en palabras de Angélica, hablaban peor que ella, se preguntaba cómo habían llegado hasta ahí pero tampoco le quitaba el sueño, ese día en especial mientras atendía un servicio hasta la Plaza Altabrisa el noticiero de la tarde daba cuenta del hallazgo del cuerpo de una joven mujer, al parecer asesinada, cerca de uno de los ríos de la localidad, en la parte trasera del taxi se alcanzaba a escuchar el comentario de una anciana mujer que no escondía su desprecio por aquel crimen pero que al mismo tiempo ponía en tela de juicio la integridad de la joven.

-Seguramente andaba en malos pasos esa niña.

Ante aquel comentario prejuicioso Angélica solo alcanzó a mirar a la anciana por el retrovisor y decidió no decirle lo que realmente pensaba de ella y su comentario, porque seguramente la reportaría, pero no por ello iba a dejar de pensar que “Doña pelos” era una “viejita mamona” y que le cobraría un poco más de la tarifa habitual para que se educara, la tarde ya era demasiado pesada como para aguantar a gente como esa.

Después de haber dejado a “Doña pelos” Angélica estuvo haciendo unos cinco servicios más, aún así el turno había estado flojo para ella, pasaba de la media noche, entonces su celular sonó, miro el identificador y vio que se trataba de un amigo que no había trabajado ese día pero que necesita le hiciera un favor yendo por un cliente suyo a uno de los tantos congales del periférico.

-¡No mames Paco! por qué no le dijiste al tipo ese que hoy no trabajas- le decía molesta Angélica a su amigo.

-No seas así mami, hazme el paro, es buen cliente, además trabaja en la procu, nos conviene por si alguna vez tenemos pedos.

Angélica pensaba que no estaba de mal ganarse unos pesos más y de paso ganar un amigo en la procuraduría.

-¡Órale!, va cabrón, pero me la vas a deber puto.

Ya eran las dos de la madrugada y Angélica conducía por los carriles laterales del periférico buscando a su cliente cuando a lo lejos divisó a un tipo moreno, regordete y con corte militar que con mucho trabajo se mantenía de pie, Paco le había dicho que su nombre era Alberto, no le gustaba la situación.

-Pinche Paco me manda a buscar a este pinche “Beto” que se ve que está hasta el gajo, pero ni pedo ya estoy aquí.

La taxista se orilló a un lado del tipo, bajó el cristal y le dijo:

-Vengo de parte de Paco, yo le voy a hacer el servicio.

El tipo la miró un momento como tratando de confirmar que no se trataba de una visión y que realmente una mujer le estaba diciendo que lo llevaría a su casa, no tuvo ganas de contestarle nada y se subió a la parte trasera del coche. Arrastrando las palabras le pidió a Angélica que lo llevara a Pomoca, al escuchar eso la taxista le mentó la madre a Paco mentalmente que seguramente en esos momentos estaba agarrando el pedo con otros taxistas que tampoco habían trabajado esa noche.

Angélica acomodó su espejo retrovisor, miró al Beto que se cabeceaba como pollo desnucado y se encomendó a la “niña blanca” para que la protegiera en esa aventura no sin antes pensar –ojalá y este jijuela verga no me vomite el taxi- y condujo con dirección a Pomoca que se encontraba muy a las afueras de la ciudad y que técnicamente ya era otro municipio.

En la radio sonaban Los Ya Merito con su canción “Mercenarias de Afrodita” la cual al ser escuchada por el Beto, que venía babeándose y roncando como mandril, le pidió a Angélica que le subiera al volumen porque le gustaba, el coro decía “…mercenarias de afrodita, señoras y señoritas, siempre ofrecen un ¡te quiero! a cambio de tu dinero”, el Beto lo balbuceaba porque el alcohol no le permitía tener dominio sobre su lengua narcotizada  por el alcohol, la cara le brillaba un poquito, Angélica sonrió un poco al pensar que seguramente ese brillo era el polvo de alguna de esas haditas que trabajaban en el tubo del congal donde hacía apenas unos minutos había levantado al mono ese que traía a bordo.

Angélica miró por el retrovisor y comenzó a hablarle al Beto para que le indicara la calle y el número de casa, increíblemente el tipo pudo reaccionar y le indicó el camino, aquel lugar era un laberinto, las calles eran un desmadre y solo estando loca caminaría a esas horas por allí, pensaba la taxista, que una vez que ubicó la casa le dijo al Beto que iban a ser $ 200 por el servicio, el tipo sacó su billetera y tardó un momento buscando un inexistente billete de a $ 200 lo que hizo enojar a Angélica que inmediatamente se bajó del carro para ir a sacar por los pelos al Beto de su taxi.

Mientras caminaba hacia la puerta trasera, del lado izquierdo, donde venía el Beto la taxista empezó a echar madres.

-Mira pinche cabrón, hijo de tu pinche madre, me vale que seas amigo de Paco, a ver cómo puta madre me pagas, pero a mí no ve vas a ver la cara de pendeja.

El tipo estaba borracho, pero no pendejo, y en cuanto vio fúrica a la taxista hasta lo borracho se le bajó, así que le puso seguro a la puerta mientras con sus manos le hacía señas para que se calmara.

-Morena cálmate, permíteme explicarte, me robaron esas viejas.

-Me vale madres, a mi me pagas o te voy a partir tu madre, no creas que porque soy mujer no te voy a meter tus buenos putazos.

Algunas cortinas de ventanas de los vecinos se abrían tímidamente para observar qué era lo que estaba pasando en la calle, porque no es por crearle mala fama a los “chocos” pero somos un poquito chismosos.

Beto al ver que la mujer no se calmaba sacó un celular, un Iphon, fácil de identificar por la manzanita, el color era de un tímido rosa y se veía casi nuevo, se lo mostró a la taxista, bajó un poco el cristal y le propuso un trato.

-Amiga, espera, hazme el paro, te dejo este celular por el servicio, échame la mano, esta cosa cuesta como diez mil pesos.

Angélica lo observó incrédula y arremetió contra el tipo.

-¿Y cómo se que esa puta madre sirve?, a ver enciéndelo.

El tipo le mostró cómo brillaba la pantalla y hasta se lo desbloqueo para que viera que funcionaba, se lo pasó por la ventana a la mujer que rápidamente marcó el número de su cel y sintió cómo vibraba su nalga derecha,  viendo que todo estaba en orden se regresó a su lugar en el volante momento que aprovechó el Beto para bajarse antes que la taxista se arrepintiera y le dio las gracias por haberle aceptado el trato a lo que Angélica le contestó con una mentada de madre mientras aceleraba a fondo el taxi en señal de desprecio.

Beto vio cómo se perdía a lo lejos aquella mujer que por poco y lo bajaba a putazos, después de pensarlo un rato hasta le había gustado la morena esa, se metió a su casa a como pudo mientras cantaba “…mercenarias de afrodita, señoras y señoritas, siempre ofrecen un te quiero a cambio de tu dinero”

Al día siguiente el Beto se fue a trabajar crudísimo, sentía la cabeza de la chingada, traía puestos sus lentes de sol y aunque se había bañado y perfumado generosamente, el alcohol lo transpiraba, de todos modos ya lo conocían en la oficina, de camino al trabajo había comprado un consomé de borrego que llegó directamente a chingarse en su escritorio, estaba exprimiéndole un limón justo cuando se le acercó uno de los ministeriales a saludarlo.

-Ese mi Beto te la estás curando, ¿verdad cabrón?

-Ya ni me digas nada que anoche me fue de la puta madre.

-¿Por qué?, ¿No fuiste a puerquear?

-Pues por eso te digo, todavía que la pague el privado a la puta esa me empedé y me robó, ni para el puto taxi me dejó.

-Pues ni pex, pero con la venta del cel que te di te puedes recuperar ¿no?

Beto se le quedo viendo con cara de preocupación al ministerial quien al ver su reacción dedujo que algo había pasado con ese teléfono.

El ministerial se acercó hasta quedar cara a cara con Beto y entre dientes le dijo.

 –Si serás pendejo, cómo fuiste a perder ese puto teléfono, me jugué el pellejo sacándolo de “Evidencias” y tú lo pierdes a lo pendejo, íbamos a sacarle una lana imbécil.

Beto al verse amedrentado sacó valor de la cruda que lo estaba matando y le contestó al ministerial.

 –A mi no me estés hablando así, pendejito de mierda, además no lo perdí, se lo tuve que dar a la taxista que me llevó a mi casa, te dije que no traía dinero y esa vieja casi me mata a putazos si no le pagaba, así que te calmas porque lo puedo recuperar.

El ministerial se alejó de Beto y ya más sereno decidió escuchar lo que el tipo tenía qué decirle.

-¿Y cómo lo vas a recuperar?

-Voy a buscar a la tipa esa, un amigo tiene su número, le voy a pagar lo que debí haberle dado por el viaje y listo asunto arreglado.

-Pues más te vale cabrón porque mínimo unos dos mil varos me tienes que dar por ese cel, quién te manda a ser tan pendejo.

-Ese es mi pedo, te voy a dar tu dinero, pero no me estés chingando ya, y bótate a la chingada.

Beto se acomodó en su escritorio para por fin chingarse el consomé mientras pensaba que todo el mundo lo quería agarrar de su pendejo, al llevarse el primer sorbo de consomé a la boca se quemó la lengua haciendo que soltara la cuchara abruptamente provocando la risa de los demás oficinistas mientras al fondo se escuchó una voz que le decía.

 -¡Como eres pendejo Beto!

CONSEJOS DE AUDIO PARA PROMOTORES, Y TODO AQUEL QUE USE MICRÓFONO Y CONSOLA.




Alain Ducasse




Aquí les dejo unos consejos básicos para mejorara tu uso de micrófonos y consolas pequeñas de audio para que obtengas menores resultados.










martes, julio 04, 2017

PODCAST LALO VARGAS: CONTROL MENTAL Y LA BALLENA AZUL

 "Si se viola el régimen (dormir entre las 9:00 pm y 8:00 am) la mente se vuelve más accesible a la acción".

-Philipp Budeikin
creador y promotor del fatídico reto conocido como La Ballena Azul.



En esta entrega, para el programa de radio La Alcoba, les platico sobre las similitudes que ami parecer existen entre las viejas prácticas usadas durante la guerra fría para controlar la mente humana y el como estas se asemejan a las usadas por el creador de los retos de la ballena azul para conseguir víctimas. Puedes escuchar La Alcoba por @radio en el 99.1 FM de Villahermosa Tabasco de Lun a Vie de 22:00 a 23:00 hrs y sábados a las 18:00 hrs., y en línea por http://www.arroba.fm/VILLAHERMOSA/


PODCAST LALO VARGAS: GOBIERNO ESPÍA


En esta entrega, para el programa de radio  La Alcoba, les platico sobre las prácticas de espionaje del gobierno mexicano hacia activistas y periodistas así como las repercusiones de estas acciones que vulneran la libertad de expresión en México. Puedes escuchar La Alcoba por @radio en el 99.1 FM de Villahermosa Tabasco de Lun a Vie de 22:00 a 23:00 hrs y sábados a las 18:00 hrs., y en línea por http://www.arroba.fm/VILLAHERMOSA/


jueves, junio 22, 2017

TE VUELVO A QUERER- LOS YA MERITO

"...un baño de burbujas te cambia de piel, 
eres química pura, 
el olor de tu piel, 
aunque ya no hay luna te quiero morder,
roer todos tus huesos hasta el amanecer, 
y te vuelvo a querer, 
te vuelvo a querer"

-*Los Ya Merito.







En este tema le pedí a Israel que hiciéramos algo con sonido Disco, me gusta el género, además soy fan del trabajo que hizo "Mario Domm" en su disco solista Mexi-Funky-Music, y pues escribí esta canción que habla de las discusiones de pareja, ese momento tenso en donde ambos se preguntan qué diablos hacen juntos, pero que después de un rato el amor o la pasión que los une les da la respuesta a esa pregunta y todo queda resuelto por el momento, en una rola que habla de reconciliación.

Espero que les guste y la compartan.

*Los Ya Merito es un proyecto musical creado por el músico Israel Montalvo y el letrista Lalo Vargas.


si te agradó la canción aquí la puedes decargar








miércoles, junio 14, 2017

PODCAST LALO VARGAS: LA BANDA MAX Y SU SENCILLO "ERES TÚ"



En esta entrega, para la alcoba, les platico sobre la banda tabasqueña MAX. Puedes escuchar La Alcoba por @radio en el 99.1 FM de Villahermosa Tabaso de Lun a Vie de 22:00 a 23:00 hrs y sábados a las 18:00 hrs., y en línea por http://www.arroba.fm/VILLAHERMOSA/





CHECA AQUÍ EL VIDEO OFICIAL DE ESTE SENCILLO.


XIMENA Y LARISSA CONTRA EL MONSTRUO DE PELOS

Dedico este cuento a mis hijas hermosas
 a quienes amo y fueron de gran inspiración para contar esta historia,
 XV/LV por siempre.










Ximena y Larissa contra el monstruo de pelos.
Autor: Eduardo Vargas Carrillo
10/06/2017


Había una vez un par de hermanas llamadas Ximena y Larissa que vivían con sus abuelitos y su mamá en una casa de la ciudad, las hermanas disfrutaban mucho de ir a sus clases de jazz con su maestra Bibi y además les gustaba mucho su escuela aunque levantarse temprano no era precisamente una práctica que fuera muy divertida, en lugar de eso preferían cantar, bailar y ver la tele, ya ni qué decir de jugar con el teléfono de mamá o con la tableta del abuelo al que sin decirle nada le descargaban juegos sin que él se diera cuenta, las hermanas eran algo traviesas.

Ximena era la mayor, con 6 años,  y la líder de la dupla Vargas-Barragán, le gustaba que liderar siempre en los juegos, elegir las cosas que le gustaban y sobre todo servir de mediadora en cualquier conflicto, en una ocasión había evitado una guerra entre los grupos de segundo y tercer año de primaria debido a la disputa de unos dulces durante una fiesta, logró que los niños llegaran a un acuerdo sin que se tirara ni un solo golpe, aunque los golpes no le eran extraños había asistido a una clase de Lima Lama y había aprendido mucho, Larissa de 4 años, solía ser muy reservada, pero como decían su mamá y su papá: “traía la música por dentro”, era bien conocida por fingir indefensión ante quienes más la consentían, pero cuando se molestaba mucho podía hacer dos cosas: llorar o golpear a quien la hubiera provocado, se puede decir que era la ruda de la dupla Vargas-Barragán.

La gente les decía que aunque eran hermanas en apariencia eran muy distintas, para comenzar Ximena aparentaba más edad, cosa que su papá también padeció de niño, al ser una niña grande le decían que se trataba de una niñona, sus ojos verdes cautivaban a la gente pero era difícil no haberlos heredado si su tatarabuela, su bisabuelo materno, su abuela materna, su abuelo paterno y su papá tenían ese color de ojos sin mencionar que todos eran de piel más clara, por otro lado Larissa traía la herencia de abuelita “Mango”, que en realidad se llamaba Magnolia pero como le constaba trabajo pronunciarlo mejor había queda en decirle “Mango” en vez de Magno; la abuela Mango traía sangre más africana, Morena de cabello chino y ojos cafés claros, de ese mismo color eran los ojos de la mamá de Larissa y Ximena por lo que Larissa tenía un color más moreno de piel y ojos cafés como su mami y su abuela.

Una mañana de fin de semana la señora de la limpieza barría la casa de Ximena y Larissa y a las hermanas les había llamado mucho la atención una gran bola de pelos revuelta con pelusas y otras basuritas, de primero pensaron que se trataba de una araña peluda, pero después de observarla bien llegaron a la conclusión de que no era así, con un poco de temor Ximena tomó con sus dedos índice y pulgar aquella esponjosa bola de pelos, que al no estar totalmente comprimida, estaba del tamaño del estropajo con el que se bañaban, en ese momento salió su mamá y les dijo que no jugaran con eso porque era basura, le quitó a Ximena aquel falso estropajo de pelo, lo puso entre sus palmas, la frotó como en círculos hasta convertirla en una pelotita diminuta de cabello.

-Seguramente es el pelo que le quité al cepillo esta mañana, dijo la mamá de las hermanas Vargas-Barragan mientras se deshacía de lo que ahora no era más que una canica de pelo, muy chiquita.

Las hermanitas Vargas-Barragan gustaban de ver películas en línea, ese día miraban una versión infantil de la ya conocida historia de Frankenstein en donde gracias a la electricidad el monstruo volvía  a la vida, después salía al pueblo pero la gente le temía por su apariencia y lo perseguían con antorchas encendidas a las les temía Frankenstein, odiaba el fuego, justo en ese momento la madre de las niñas pasaba por la habitación y no le pareció correcto que vieran ese tipo de película pues pensaba les podía ocasionar pesadillas a las pequeñas por lo que detuvo la película y mejor les buscó caricaturas.

Un día en la clase de ciencias de Ximena su maestro les enseñaba en qué consistía la electricidad estática, les explicó que se trataba del exceso de carga eléctrica en un cuerpo y para que entendieran mejor les enseñó a hacer un experimento; inflaron un globo, lo frotaron sobre su cabeza y al alejarlo vieron como sus cabellas eran atraídas por el globo como por arte de magia, también les había mencionado que el cuerpo humano acumulaba cargas eléctricas y que era por ello que en ocasiones cuando intentábamos saludar a alguien más, o tocar algún objeto, este nos daba una descarga, algo así como que toques, a Ximena ya le había pasado alguna vez, todo ese tema le había recordado la película de Frankenstein.

Una vez más había llegado el fin de semana y las hermanas Vargas-Barragan estaban en casa jugando cuando de nuevo vieron que la señora de la limpieza tenía en su recogedor bastantes cabellos, entonces Ximena recordó el experimento de la escuela y corrió a buscar un globo a su mochila, lo infló, lo frotó en su cabello y luego lo puso sobre los pelos sueltos del recogedor y vio cómo se pegaban al globo, esto le causó mucha gracia a Larissa quien pidió a Ximena la dejara intentarlo también.

-Esto es muy divertido hermana- le decía emocionada Larissa a Ximena.

El lunes siguiente en la escuela de las niñas el grupo de Larissa tuvo una plática sobre los piojos, los niños estaban fascinados con el tema sin mencionar que los estaba inundando un miedo tremendo a esos bichos, la doctora que estaba  de visita les contaba que el hogar de los piojos eran sus cabezas y que estos viajaban por medio de los cabellos, que los seres humanos tenemos en promedio entre cien mil y ciento cincuenta mil cabellos en la cabeza y que en promedio al día perdíamos de cincuenta y cien cabellos, al oír esto Larissa se alarmó y sin pensarlo gritó llevándose las manos a las mejillas.

-Nos vamos a quedar pelones como mi abuelito.

Todos en el salón comenzaron a reír y la doctora les explicó que eso era normal y que no iba a pasar por el momento, que si bien había gente a la que ya no le salía cabello, a ellos que eran niños, eso no les iba a ocurrir puesto que el cabello crecía por las noches, así que no había de qué preocuparse. Larissa se sintió aliviada y cuando tocaron el timbre para salir al recreo se olvidó de todo y se fue a jugar.

Ese día por la tarde, mientras acompañaban a su mamá a hacer las compras, las hermanas Vargas-Barragan vieron en el supermercado un tapete que les había gustado mucho porque era muy peludo y les gustaba porque se tiraban sobre él y lo sentían suave y divertido, como buenas consumidoras decidieron probarlo bien por lo que bailaron, saltaron y jugaron para convencer a su mamá que se trataba de una buena compra, cuando su madre las quiso tomar de la mano para quitarlas del tapete las tres sintieron “toques” lo que ocasionó que la mamá de la niñas diera un grito que inmediatamente la hizo sonrojarse y taparse la boca con ambas manos pero ya era demasiado tarde, la gente que estaba cerca la había volteado a ver mientras Larissa y Ximena se aventaban al piso debido a sus carcajadas.

-¡Electricidad Estática!- gritó Ximena.

Esa noche de vuelta a casa, y con el tapete nuevo en el cuarto de las niñas, Larissa se encontraba peinado a su muñeca Romina con un cepillo y vio cómo se le habían quedado algunos cabellos de la muñeca en el cepillo.

-No te preocupes Romina- le decía a manera de consuelo la niña a su muñeca -no te vas a quedar pelona, en la noche te va a crecer el cabello- mientras quitaba los rubios cabellos de Romina y los hacía bolita así como había visto a su mamá hacerlo.

Una tarde, cuando Ximena bajaba la escalera de la casa para ir a la sala vio pasar una bolita de pelo junto a ella, Larissa venía de tras muy divertida.

-La doctora dice que todos los días se nos caen cien cabellos, pero en la noche nos vuelven a salir.

Ese dato le pareció interesante a Ximena que pensó en la cantidad de cabello que seguramente la señora de la limpieza debía juntar durante la semana, así que decidió juntar todo el que encontrara para ver si le salían las cuentas, así que usó una caja de zapatos y cada que veía una bolita de pelos la guardaba en la caja, quería ver cuánto juntaba.

Y así pasó un mes, Ximena había juntado el cabello que encontraba por la casa, en los baños, en la sala, en los cepillos de su tíos, abuelos, de su mamá y hasta de las muñecas, su colección ya era considerable, ya tenía una pelota del tamaño de una esfera grande de navidad y una noche decidió sacarla y jugar con Larissa en el tapete que les había comprado su mamá, vestidas con sus piyamas y calcetines danzaban y se aventaban la pelota de pelos generando cada vez más electricidad estática al frotar sus calcetines con el tapete, toda esta energía se la pasaban a la bola de pelos cuando se la aventaban una a la otra y de repente ocurrió algo increíble, Ximena sintió una descarga que la hizo soltar la bola de pelos que al caer en el tapete comenzó a emitir pequeños rayos como los que se veían en el cielo pero en chiquito, la bola de pelos temblaba por sí sola, hacía ruidos extraños.

-Ñam, grrr, ñam, grrr…

-Hermana- dijo asustada Larissa, -esa cosa hace como la perrita.

-Si hermana, ven rápido, está creciendo- contestó Ximena mientras asustada abrazaba a su hermana.

La bola de pelos crecía rápidamente se transformaba y tomaba forma humanoide, ya se le podían ver brazos, piernas y una cabeza, pero era imposible adivinar si tenía ojos, boca, nariz u orejas, estaba parado frente a las hermanas Vargas-Barragan que temblaban de miedo sin saber qué hacer, entonces hicieron lo que todo el mundo asustado haría en su lugar, gritaron la primera palabra que se les vino a  la mente.

-¡Mamáaaaaaaaaaaaaa!

Inmediatamente aquella cosa se llevo las manos a donde deberían estar sus oídos porque como era todo de pelo no se podía distinguir, pero era obvio que el grito de las niñas lo había aturdido.

Larissa gritaba -¡mamá apúrate, el monstruo de pelo nos va a comer!, de pronto apareció su mamá al rescate que al ver semejante aparición abrió los ojos como platos y se quedo sin habla, el monstruo de pelo extendió su mano y lanzó una especie de bola de pelos que le cubrió la boca a la mamá de las hermanas Vargas-Barragan, después, de su otra mano los dedos se le alargaron con grandes hebras de cabello que rodearon a la mamá de Ximena y Larissa como si de la presa de una araña se tratase enrollándola como momia en una prisión de pelo ocasionando que cayera pesada como un costal al piso, fue entonces que Ximena y Larissa supieron que era hora de correr al cuarto de los abuelos, sin perder tiempo corrieron lo más rápido que pudieron  y cuando llegaron con ellos cerraron la puerta con seguro, sacudiendo a los abuelos, que no entendía a qué se debía tanto alboroto pues ya casi estaban dormidos, trataban de entender a Larissa y a Ximena que solo decían palabras sin sentido a diestra y siniestra.

-¡Mamá!

-¡Monstruo!

-¡De pelo!

-¡Ya viene!

-¡Auxilio!

Sus palabras fueron interrumpidas por un fuerte golpe en la puerta, en un vaso de agua que estaba sobre el buró de la abuela se dibujaban las vibraciones de esos golpes, la abuela abrazó a Larissa y el abuelo abrazó a Ximena mientras una hebra de cabello se deslizaba como serpiente por debajo de la puerta buscando quitar el seguro de la puerta, los abuelos no podían creer lo que veían, parecía una escena de película de terror, las niñas gritaban y lloraban sin cesar, el monstruo gruñía del otro lado de la puerta y después de un par de intentos por fin logró quitar el seguro, al abrirse la puerta la sorpresa de los abuelo fue mayor, la abuela cayó desmayada, el abuelo se uso frente a sus nietas para defenderlas y encaró al ente frente a él con valentía, caminó en círculos de tal manera que aquella cosa despejara la puerta de la habitación, el abuelo se movía lentamente pero expectante, Ximena trataba de pensar en un plan que les ayudara a salir de aquel problema, no podía quitar de su cabeza la película del monstruo Frankenstein, entonces se le ocurrió algo, seguramente esa cosa también tenía un punto débil.

El abuelo, con la manos extendidas para cubrir a sus nietas, una vez que estuvo de espaldas a la puerta les dijo en voz baja a las hermanas Vargas–Barragan –Cuando yo cuente hasta tres van a correr lo más rápido que puedan- Ximena trataba de decirle algo a su abuelo.
-Abuelito…

-¡Uno!

-Espera creo saber...

-¡Dos!

-Solamente tenemos que usar...

-¡Tres!…corran, corran.

Entonces las niñas corrieron mientras el abuelo cerraba la puerta a sus espaldas quedándose encerrado con el monstruo en la habitación, las niñas detuvieron su carrera para ver qué ocurría con el abuelo pero un silencio repentino les dio un mal presentimiento,  temieron lo peor, la puerta se entreabrió y no pasaba nada, Ximena y Larissa agarradas de la mano temblaban esperando ver salir triunfante al abuelo, pero entonces una cosa peluda terminó de abrir la puerta y rugió fuertemente frente a las niñas que a las distancia reaccionaron con un grito -ahhhh-, Ximena jaló a Larissa y le dijo –hermana tengo una idea, vamos a la cocina, corre- los niñas bajaron la escalera tan rápido como pudieron y llegaron pronto a la cocina, inmediatamente Ximena comenzó a buscar algo entre los cajones, no era un trapo, no era un tenedor, no era un cuchillo, tampoco cucharas, el tiempo se acababa, dónde estaba lo que necesitaba, dónde, pero ya era demasiado tarde, Ximena que no podía ver, porque estaba de espaldas, supo que cuando Larissa le jaló el pantalón de la piyama era porque el monstruo de pelos ya estaba ahí, giró lentamente y lo miró temerosa pero decidida, la cosa peluda extendió sus dos brazos para agarrar a las niñas por sus cuellos y las levantó del suelo amenazante, Larissa gritaba-ayúdame hermana, ayúdame-, mientras intentaba morder el brazo del monstruo peludo pero era inútil, la boca le había quedado llena de pelos, entonces Ximena, que hasta ese momento había tenido su mano derecha oculta en su espalda, le mostró  al ente de pelos lo que tenía en la mano, un encendedor que usaban para la estufa, antes de bajar las escaleras había recordado la ocasión en que durante una navidad tiraban cuates con su papá, les había dejado una vela encendida para sus “chispitas” y por curiosidad había tomado cabello y al acercarlo al fuego vio cómo se quemaba despidiendo un olor como a chicharrón, por eso  Ximena imagino que si el monstruo hubiera tenido cara, justo en ese momento, estaría dibujando una expresión de miedo infinito al saberse derrotado, Ximena accionó el encendedor y el fuego se esparció casi al instante sobre el monstruo de pelos que las liberó inmediatamente mientras se quemaba en su totalidad, las niñas corrieron a ver a su mamá y a sus abuelos que yacían desmayados en sus cuartos pero a salvo.

Las hermanas Vargas-Barragan habían derrotado al monstruo de pelos, había sido una gran aventura, su mamá y abuelos no recordaban nada, y las niñas decidieron no comentar nada al respecto, estaban contentas de que todo hubiera regresado a la normalidad, pero entonces su mamá comenzó a buscar un aroma que le parecía extraño.

-Huele raro.

-Seguramente fue un “pidin” de Larissa mamá- dijo Ximena para desviar la atención.

-Huele como a chicharrón.

-Mi mamá tiene hambre-  dijo Larissa, siguiéndole el juego  a Ximena.

-Entonces vamos por unos taquitos de chicharrón- dijo el abuelo a lo que todos contestaron en coro con un gran –Siiiiiii.


Fin.