jueves, octubre 09, 2025

EL CD

Imagen creada con Meta AI 

Ese día durante su jornada laboral recibió un mensaje sobre una certificación de su carrera, tenía que llenar un formulario y parte importante de la información tenía que ver con la generación a la cual había pertenecido, en ese momento no recordaba el dato yy además estaba muy ocupado, lo retomaría llegando a casa.

El portero del edificio donde vivía le recordó que había llegado un paquete, tenía etiquetas de china así que supuso que se trataba de algo que había ordenado días atrás pero que ya ni siquiera recordaba qué era, tenía un buen tamaño, como el de un microondas y su peso era como el de un electrodoméstico, tal vez una cafetera, pensó.

Para variar el elevador del edificio no funcionaba así que uvo que subir cinco pisos hasta su departamento que era el numero 10, ese edificio ya era algo viejo, había sido construido en 1982 así que tenía sus añitos.

Después de malabarear con el paquete, su portafolios y la llave de la casa logró abrir, colocó el paquete en uno de los sillones de la sala-comedor-cocina, era un departamento pequeño, y se dispuso a quitarse los zapatos y calcetines y ponerse sus adorables chanclas.
Caminó hacia el refri para mirar las opciones de comida pero estaba casi vacía, solo tenía lo de sus desayunos; huevos.

Su celular comenzó a sonar, eran las notificaciones que cayeron en cascada, recibo de luz, de agua, el internet, la cuenta de streaming, el seguro del auto, la tarjeta de crédito y por supuesto la renta, una gloriosa tarde de transferencias en contra.

Cuando terminó de pagar todo apenas le quedó para la gasolina y comida, ya vería qué hacer, cuando se reclinó en el mueble se acordó del paquete y lo abrió, por fin pudo ver su contenido, un mini componente, no recordaba haberlo pedido pero fue su momento de alegría, ahora podía escuchar de nuevo sus cd´s guardados, de una vez aprovecharía a buscar el documento para verificar la generación a la que pertenecía, había tardado en salir de la universidad y se había titulado mucho tiempo después, por eso se confundía con las fechas.

En un closet de la casa tenía una caja con sus discos y con sus papeles de la universidad, odiaba que en algún momento de la vida todo tenía que ver con papeles, trámites y toda esa basura que le permitía al sistema decidir si existías o no.

Encontró la caja de disco que buscaba, la de los papeles le valió. Conectó el minicomponente y comenzó a ordenar los discos por géneros, reprodujo un par como confirmando que aún sirvieran y cuando navegaba entre las cajas de cd´s encontró una con su nombre, era de esos disco que uno “quemaba” en la computadora, cuando abrió la caja encontró un cd que tenía escrito con letras rojas “Escucha la verdad”, eso le causó extrañeza, no recordaba de qué año era ese disco y por qué tenía ese título, tal vez ni siquiera de audio, tal vez se trataba de una película, aún así lo colocó en el reproductor de cd y se escuchó una voz familiar que saludaba con un ¡hola!; de inmediato supo que era su voz, se sentó en su sillón y escuchó con atención el audio:

“…seguramente ya pasaron algunos años desde que grabé este audio, déjame decir que la intención de esta grabación radica en dos cosas, desactivar tu conciencia o dejarte continuar tu vida como hasta ahora, el factor importante quí es el grado de éxito que hayas tenido en la vida; es decir, si te casaste, tienes hijos, una casa propia, el perro que siempre quisimos y un buen auto quiere decir que logramos nuestro cometido, pero si por el contrario no logramos nada de eso y nos encontramos estancados el programa ha fallado y esta realidad debe ser desechada, a partir de este momento no podrás moverte y serás un vegetal por el resto de tu días, poco apoco tu conciencia desaparecerá de ese cuerpo que tienes ahora y viajará a otra realidad para alcanzar nuestros sueños, si estoy equivocado ignora mis palabras y disfruta tu exitosa vida, este mensaje desaparecerá de tu realidad en 5, 4, 3, 2, 1.” 

Un mes después de aquel día, el portero del edificio derribó la puerta del departamento porque el inquilino no daba señales de vida y debía la renta; lo encontraron sentado en su mueble mirando hacia la nada, sin respuesta a ningún estímulo, a manera de broma el portero del edificio dijo que se lo habían llevado los OVNIS.

Aquel hombre terminó sus días en un Hospital, solo, olvidado, liberado del sistema, del mundo, de la realidad, todo por haber escuchado la verdad, su verdad, una que ya no quería, que no soportaba.

domingo, octubre 05, 2025

PAZ MUNDIAL

Imagen creada con Meta AI de WhatsApp.

Para algunas personas, el día de su cumpleaños es una ocasión especial, la más importante del año. Esperan la fecha con gran ilusión, siempre pensando que algo maravilloso ocurrirá en ese día. No todos tienen la fortuna o los medios de celebrar como ellos quisieran, pero siempre hay alguien que te hace sentir especial enviándote un mensaje o haciéndote una llamada.

Pancho no la había tenido fácil los últimos diez años. Vivía solo y, a sus casi cincuenta años, pocas cosas ambicionaba y pocas cosas le hacían ilusión. Ya no esperaba nada de la vida. Creía que todo lo malo que le acontecía no era más que el resultado de sus malas decisiones. Su madre alguna vez se lo dijo. Ese día, Pancho se sintió muy herido, pues al contarle a su madre todos sus problemas, ella le había reprochado que todo era consecuencia de sus malas decisiones y que ahora debía vivir con ellas.

Fue entonces que Pancho decidió dejar de resistirse. Ya no luchaba contra lo que le ocurría; simplemente se dejaba llevar por lo que pasara, sin siquiera meter las manos. Total, le habían enseñado que debía recibir su merecido, sin importar lo injusto que aquello fuera para él.

Desde que esa racha lo había atrapado, ya no parecía ambicionar nada. No hacía por cambiar su auto; no es que tuviese el capital para ello. No gustaba de salir a divertirse. Sus sueños parecían haberse esfumado y no sabía si, a manera de chiste de humor negro o con cierto sarcasmo, cuando le preguntaban qué quería o qué ambicionaba, él solo se limitaba a decir:

—La paz mundial.

Aquella afirmación no le causaba gracia a todos. Muchos reían y lo volvían a cuestionar, pidiéndole que fuera serio con su respuesta, ya que algunos querían hacerle un presente, pero Pancho volvía a responder lo mismo.

Cierto día, cuando conversaban en la oficina sobre extraterrestres, películas y series, alguien le preguntó a Pancho qué le pediría a los extraterrestres si estos lo abdujeran y le cumplieran un deseo. Fiel a su costumbre, Pancho respondió que les pediría la paz mundial. Aquello provocó la risa de todos y regresaron a sus ocupaciones.

Uno de esos días pesados para Pancho, tuvo que trabajar horas extras en la oficina y salió muy tarde. Él vivía a las afueras de la ciudad, así que debía tomar carretera para llegar hasta su casa. En su recorrido iba admirando las estrellas. El cielo estaba despejado y la luna de octubre se apreciaba con un color rojizo interesante. Para él, ese era un momento de calma de camino a su casa, cuando sintió que la dirección del auto comenzó a comportarse de manera extraña.

Tuvo que orillarse y bajar del auto para saber qué estaba pasando. Una vez que detuvo el auto, revisó los neumáticos y descubrió que estaban sin aire. Alumbró con su celular y vio un objeto metálico incrustado en una de las llantas. Lo extrajo y, al analizarlo a la luz del celular, supo que se trataba de un ponchallantas. Quizá había quedado tirado de alguna ocasión pasada en que delincuentes lo arrojaron para afectar a otros automovilistas. La cereza del pastel de aquel día.

Para rematar, no contaba con llanta de repuesto y esa misma semana le habían abierto el carro por millonésima vez y le habían robado su gato hidráulico y su llave de cruz. Menuda cosa, como dicen los españoles.

No quedaba de otra. Pancho tendría que llamar al seguro. Subió a su coche, marcó al seguro y le pidieron su ubicación y un poco de paciencia, ya que esa misma noche las grúas tenían mucha demanda. Le dieron un tiempo de espera de una hora. No le quedaba de otra.

Y cuando parecía que no podía empeorar, un trueno terrible cimbró hasta la misma tierra. Un aire intenso comenzó a cubrir el cielo de nubes y la tormenta comenzó a gestarse.
Así nada más, Pancho bajó del coche, pues había visto unos destellos muy curiosos entre las nubes y quería ver si podía capturarlos con su celular. Entonces, cuando intentaba enfocar una parte del cielo, lo pudo ver. Su silueta se delataba entre las nubes por los relámpagos.

Un platillo volador.

Era eso o estaba alucinando, se dijo a sí mismo. Tenía que grabarlo. Maussan iba a estar orgulloso de él.
Activó su teléfono en modo video y comenzó a grabar aquel objeto volador no identificado de tamaño descomunal. Pancho no daba crédito a lo que veía. Él podía verlo, pero se preguntó si ellos podían verlo a él.
La respuesta a esa pregunta llegó demasiado pronto.
Una especie de reflector lo cegó con una luz muy intensa. Todo conocedor del fenómeno OVNI sabía lo que eso significaba, y sus sospechas se confirmaron una vez que dejó de sentir que sus pies hacían contacto con el suelo.

Pancho perdió el conocimiento por un momento y, cuando despertó, ya no estaba en la carretera, en medio de la tormenta. Se encontraba en una especie de habitación con una especie de luz negra que, si bien no estaba totalmente oscura, tampoco permitía ver todo con claridad.

No sentía miedo, más bien curiosidad. Se preguntaba si conocería a los seres de otros planetas y justo se preguntaba todo eso cuando una voz en su cabeza le dio la bienvenida y lo llamó por su nombre.

Esa voz le explicó, sin rodeos ni más explicaciones, que le cumplirían lo que los humanos llamábamos un deseo. Cualquiera que quisiera. No había límites.

Pancho se pellizcó para comprobar que aquello no era un sueño. Él quería preguntarles tantas cosas, pero la voz se limitaba a responderle con la misma pregunta:

—Pancho, ¿cuál es tu deseo?

Entonces, sin hablar, solo con su pensamiento, como una especie de reflejo, los visitantes supieron la respuesta a esa pregunta.

Le mostraron a Pancho la imagen del planeta Tierra. Primero, después, la imagen se dividió en diferentes cuadros que mostraban imágenes de distintos lugares en los que se desarrollaban conflictos bélicos, lugares donde la gente moría de hambre. Acto seguido, una luz cegadora inundó primero esos lugares y después la Tierra entera.
Entonces, cuando Pancho pudo recuperarse de aquel resplandor, volvió a su lugar, a un costado del carro. Pero ahora todo a su alrededor estaba convertido en cenizas y polvo.

Una voz le dijo que su deseo había sido cumplido.

No quedaba nadie más en la Tierra, más que él.

Desde ahora, se podía afirmar que habría paz mundial.